Creo que lo más delicado en el desarrollo de la historia es la construcción de los personajes; lo que conlleva a la formación del individuo es un acto tan complejo y dinámico que cualquier descripción parece dejar fuera algo importante. El personaje se produce como una construcción mental elaborada mediante el lenguaje y la imagen de un ser que se nos asimila; al relacionarnos con el resto hacemos el mismo proceso en nuestra interpretación del otro, tomando en cuenta que ese ente sólo es ante mí una parte de sí mismo y viceversa, es labor del cerebro dar sentido y razón de ser a lo que vamos descubriendo en quienes nos rodean, en convertirlos en seres con márgenes y directrices. Con la aparición de los estereotipos, cabe dudar si somos tan complejos como creemos, ya que la utilización de directrices para que nos identifiquemos - por qué creamos personajes para identificarnos con ellos- habla de que existe una universalidad en todos, y lo creo, pero no es esta la que construye imperios, o los derroca; la unidad, saberse distinto al otro, SABERSE, es lo que intento buscar; quiero que mis personajes se saboreen, se huelan, se amen y se odien.
La dirección de actores es intrínsica a la visión que se tenga de los personajes, a lo que se espera de quienes los interpretan; por mí parte quiero dejarlas ser dentro del contexto que genera la historia, claro está, guiándolas. Para lograrlo debo conocerlas, merodiarlas, pedirles que me enseñen su mundo y tomar de eso para la construcción de mi obra - quiero hacer arte con sus vidas- claro está, el mayor impedimento que tengo, es que tendemos a mostrar sólo en lo que queremos ser apreciados, además frente a las cámaras nos ocultamos -pareciera que aún temiéramos nos robara el alma y algo de eso hace- ¿cómo logro llegar a ellas sin sus propios personajes? Robert Bresson,director francés, tiene su propia metodología frente al cine "notas sobre el cinematógrafo" es su libro (lo tengo por si lo quieren), habla, entre muchas cosas, que sólo la repetición provoca la involuntariedad, hace repetir decenas de veces las escenas a sus modelos, como el llama a quienes encarnan sus personajes, buscando la automatización; otro método es el llamado ensayo a la italiana donde los actores repiten cientos de veces sus diálogos de forma inexpresiva, con el mismo fin. Considero, también, importante destacar la utilización de personas que no son actores profesionales para la creación de ficción, el neorrealismo italiano tiene un montón de ejemplos al respecto, destacando, a gusto personal "El ladrón de bicicletas" de Vittorio De sica y haciendo alusión a lo ya planteado, en el cine de Bresson es simplemente fundamental. Por mi parte no me cierro aún a las posibilidades que puede entregar un actor profesional, claro está, la selección irá relacionada a la empatía y al carisma, no al curriculum. Creo imprescindible el proceso de preproducción para que junto a sus intérpretes cada personaje se vaya desarrollando, para esto he formulado diversos ejercicios con sus actrices con el fin de que ellas exploren en sí mismas en la construcción de ese ser que reíra con sus bocas y se moverá con sus cuerpos.
Los personajes son el alma de la película y se les debe tratar con respeto, con amor, para que puedan mostrarse lo más transparentes posibles.
Creo que lo más delicado en el desarrollo de la historia es la construcción de los personajes; lo que conlleva a la formación del individuo es un acto tan complejo y dinámico que cualquier descripción parece dejar fuera algo importante. El personaje se produce como una construcción mental elaborada mediante el lenguaje y la imagen de un ser que se nos asimila; al relacionarnos con el resto hacemos el mismo proceso en nuestra interpretación del otro, tomando en cuenta que ese ente sólo es ante mí una parte de sí mismo y viceversa, es labor del cerebro dar sentido y razón de ser a lo que vamos descubriendo en quienes nos rodean, en convertirlos en seres con márgenes y directrices. Con la aparición de los estereotipos, cabe dudar si somos tan complejos como creemos, ya que la utilización de directrices para que nos identifiquemos - por qué creamos personajes para identificarnos con ellos- habla de que existe una universalidad en todos, y lo creo, pero no es esta la que construye imperios, o los derroca; la unidad, saberse distinto al otro, SABERSE, es lo que intento buscar; quiero que mis personajes se saboreen, se huelan, se amen y se odien.
La dirección de actores es intrínsica a la visión que se tenga de los personajes, a lo que se espera de quienes los interpretan; por mí parte quiero dejarlas ser dentro del contexto que genera la historia, claro está, guiándolas. Para lograrlo debo conocerlas, merodiarlas, pedirles que me enseñen su mundo y tomar de eso para la construcción de mi obra - quiero hacer arte con sus vidas- claro está, el mayor impedimento que tengo, es que tendemos a mostrar sólo en lo que queremos ser apreciados, además frente a las cámaras nos ocultamos -pareciera que aún temiéramos nos robara el alma y algo de eso hace- ¿cómo logro llegar a ellas sin sus propios personajes? Robert Bresson,director francés, tiene su propia metodología frente al cine "notas sobre el cinematógrafo" es su libro (lo tengo por si lo quieren), habla, entre muchas cosas, que sólo la repetición provoca la involuntariedad, hace repetir decenas de veces las escenas a sus modelos, como el llama a quienes encarnan sus personajes, buscando la automatización; otro método es el llamado ensayo a la italiana donde los actores repiten cientos de veces sus diálogos de forma inexpresiva, con el mismo fin. Considero, también, importante destacar la utilización de personas que no son actores profesionales para la creación de ficción, el neorrealismo italiano tiene un montón de ejemplos al respecto, destacando, a gusto personal "El ladrón de bicicletas" de Vittorio De sica y haciendo alusión a lo ya planteado, en el cine de Bresson es simplemente fundamental. Por mi parte no me cierro aún a las posibilidades que puede entregar un actor profesional, claro está, la selección irá relacionada a la empatía y al carisma, no al curriculum. Creo imprescindible el proceso de preproducción para que junto a sus intérpretes cada personaje se vaya desarrollando, para esto he formulado diversos ejercicios con sus actrices con el fin de que ellas exploren en sí mismas en la construcción de ese ser que reíra con sus bocas y se moverá con sus cuerpos.
Los personajes son el alma de la película y se les debe tratar con respeto, con amor, para que puedan mostrarse lo más transparentes posibles.